Dona Maria Wines es una bodega portuguesa con historia, ubicada un pequeño pueblo de Alentejo en una finca señorial del siglo XVIII con más de 80 hectáreas de viñedo.
El rey Juan V compró la finca para su amante, Dona Maria, y construyó el palacio barroco a principios del siglo XVIII. En 1980 Julio Bastos comenzó la explotación vinícola de la finca y en 2003 restauró la bodega comenzó este nuevo proyecto, donde combina la tradición vinícola y la excelencia, elaborando vinos con el saber hacer de generaciones pasadas.
El palacio se ha rehabilitado respetando la arquitectura original, se han mantenido los detalles decorativos italianos, algunos elementos barrocos y los lagares de mármol donde aún hoy se pisa la uva de manera tradicional. Cuenta, además con una capilla consagrada en 1752, los jardines históricos y el salón principal con frescos de la época barroca.